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Biodanza, ¡qué en el 2021 nos volvamos a abrazar!

¡¡¡Feliz 2021 amig@s!!!
En este nuevo año 2021, os queremos transmitir de corazón que se nos abre un año nuevo lleno de sorpresas estupendas, de retos que superaremos, de alegrías compartidas y queremos transmitiros esta certeza porque desde la Asociación Biodanza Valencia lo tenemos muy claro y  sabemos por experiencia que la realidad de nuestro día a día la vamos creando con la confianza que depositamos en cada acción. Somos alquimistas, no lo olvidemos nunca y somos capaces de crear nuestro microcosmos de bienestar.
En la Asociación Biodanza Valencia, lo tenemos muy claro porque disponemos de una pedagogía llamada Biodanza con numerosas herramientas que nos permiten crecer y construir con ternura y fuerza vital nuestra vida. Hay contratiempos claro está y eso es parte de la vida pero nosotr@s sabemos que somos fuertes y que nos toca darnos el permiso de integrar y disfrutar de cada cosa que va viniendo. Además si nosotr@s lo hacemos, contagiaremos al resto y será un cambio en expansión.
Hoy que acaba el año 2020 y comienza el 2021 queremos abrazaros aunque sea virtualmente, compartir nuestro entusiasmo. Nuestro deseo para el 2021 es que os apuntéis a nuestras clases semanales donde seréis cuidad@s y acompañad@s porque hacer Biodanza semanalmente marca la diferencia de vivir en el miedo a vivir en el amor.
Como decía el creador del sistema, Rolando Toro: «El grupo de Biodanza es una matriz de renacimiento». ¡Feliz año, amig@s! Nos lo merecemos… biodanza ahora más que siempre.

Rolando Toro y el Inconsciente Numinoso en Biodanza

En sus últimos años de vida, Rolando Toro, el creador de la Biodanza, empezó a desarrollar el concepto de Inconsciente Numinoso. 

Según la Real Academia de la Lengua Española, numen tienes tres significados: 1. Deidad dotada de un poder misterioso y fascinador; 2. Cada uno de los dioses de la mitología clásica; 3. musa (inspiración del artista).

Dentro del concepto del Inconsciente Numinoso en Biodanza, Rolando Toro habla de 4 fases diferentes que el ser humano puede atravesar para poder llegar a AMAR (así, en mayúsculas):

1. Íntasis (encuentro con uno mismo).

2. Iluminación (con nuestra luz vemos la luz en el otro, solamente si tenemos luz, vemos la luz del otro).

3. Coraje (coraje de ser uno mismo, coraje para confrontar las dificultades de la existencia, coraje de florecer en mitad del desierto).

4. Amor (ser capaz de amar incondicionalmente en plenitud abrazando todas las formas de amar diferentes que existen en el mundo: solidaridad, amor cósmico, amistad, pasión, empatía, etc.).

Los Primeros Pasos


por Rolando Toro Araneda.
Trato de recordar los primeros momentos de la Biodanza en el pasado, los antiguos gestos, los encuentros con amigos en el frenesí de la música. Al inicio Biodanza fue apareciendo sigilosamente en mi vida. Lentamente tomó fuerza, despertó el interés de las personas, suscitó cambios sorprendentes en algunos participantes y sobre todo creo sentimiento de epifanía y esperanza en la vida.
La Biodanza ha nacido de mi experiencia personal y pronto me di cuenta que su estructura podía fundamentarse en las ciencias que atañen a la vida, en particular a la biología. Fueron muchas las fuerzas que se manifestaron dentro de mí para conducirme finalmente a idear esta conjugación de arte, ciencia y amor.
Se agitaban en mi experiencias paradojales con características a veces maravillosas y otras terroríficas. La Segunda Guerra Mundial mostró que el hombre puede alcanzar niveles de perversidad inconcebibles; el Holocausto de
millones de personas bajo el régimen nazi, las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, eran acontecimientos
que revelaban hasta qué punto podía llegar la degradación del género humano. La crisis de la cultura occidental era
ostensiva.
Por otra parte, había vivido experiencias de amor y de éxtasis en una dimensión misteriosa y maravillosa del mundo.
Había tenido hijos, había entrado en contacto con los primeros grupos que se ocupaban de la ecología. Ante el abismo creado por las contradicciones humanas sentía el deseo de acceder al paraíso, un paraíso que fuera compartido; no podía concebir una evolución solitaria. Quería encontrar las Fuentes del Amor Original. Todos han sentido hablar durante siglos del “amor al prójimo”, como la verdad más pura del cristianismo; yo creo que el amor debe incluir también la dimensión corporal, la dimensión activa, la caricia. Sentí en mi cuerpo a veces todas las manifestaciones del éxtasis, del erotismo, de la fraternidad, de la energía creadora y del ímpetu vital. Sentía la posibilidad del contacto puro con la realidad viva, a través del movimiento, los gestos, y la expresión de los
sentimientos. La música era el lenguaje universal, el único que todos podemos comprender en la Torre de Babel del mundo; la danza era la forma ideal para integrar cuerpo y alma, y podía comunicar a todos los participantes felicidad, ternura y fuerza. Y yo quise compartir todo esto con un gran número de personas.
Fue de este conjunto de experiencias y sensaciones que surgió el deseo de formar pequeños grupos para danzar, cantar y encontrarnos con la música. La Biodanza se dio así y continúa siendo un modo de convivencia con la belleza. La unidad afectiva se genera en el intercambio de energía íntima con los otros. En este proceso de aproximación el contacto es esencial.

(Fragmento de la introducción de Rolando Toro a su libro BIODANZA. Editorial Indigo|cuarto propio. Chile. 2007)